Las mejores técnicas para controlar el enfado

¿Eres de los que saltan a la mínima? Puede que no te sientes bien con tu enfado o coraje, aprende a controlarlo.

Una de las características únicas del ser humano es que mostramos claramente los cambios de humor, motivados por los sentimientos, situaciones y en definitiva, cualquier acontecimiento de nuestro alrededor.

enfado

El enfado está presente en cualquier ser humano y no es nada malo, simplemente es importante saber sacarlo en el momento apropiado y no abusar de él. Si consideras que te enfadas muy fácilmente y después te arrepientas de ello, te aconsejamos una serie de técnicas para que aprendas a controlarlo un poco.

¿Porqué nos enfadamos?

Hay situaciones en las que nos enfadamos tanto que no somos consciente de ello y no somos capaces de reconocer que estamos enfadados, aunque le estemos gritando a alguien.

Por esta razón es interesante que nos conozcamos a nosotros mismos y saber qué es lo que realmente nos enfadamos, y por lo tanto, porqué nos enfadamos.

En el caso de reconocer que frecuentemente te enfadas y quieres cambiar un poco la situación, tu objetivo es identificar la causa que provoca tu enfado y saber reaccionar en cada momento.

Si respondemos gritando, o incluso recurrimos a los golpes y a destrozar todo lo que encontramos por delante, puede que nos sintamos mejor de forma momentánea pero realmente estamos empeorando la situación.

Las técnicas para controlar el enfado

En primer lugar es importante detectar el momento en que nos estamos enfadando, antes de que sea demasiado tarde. Antes de perder los papeles, debemos conocer que nuestro enfado está presente y va en aumento. Una vez conocido esto, podemos recurrir a diferentes técnicas para procurar controlar el enfado.

Respeta las diferencias

Una de las mayores causas de enfado es que en una discusión, hay una persona que da a conocernos que no actúa o piensa como nosotros. Podemos considerarlo intolerable, pero para evitar enfadarnos deberíamos entender que tiene sus propios motivos. Para ello, procura respetar las diferencias y entenderlo todo un poco desde el otro lado.

No recurras a según qué vocabulario

Más allá de los insultos o las palabras fuertes, hay una serie de términos que a la hora de emplearlos en una discusión, no sólo enfurecimos a la otra persona, sino que hace crecer nuestro propio enfado. Si decimos por ejemplo, “no deberías hacer esto”, nuestro cerebro nos está recordando que estamos enfadados por ese motivo, y el coraje irá incrementándose.

Frena el ciclo de agresión

En el caso de que nuestro enfado cruce según qué limites, aparecerá el ciclo de la agresión en dónde, podemos agredir a la persona que nos hace enfadar o por otro lado, culmina cuando golpeamos todo lo que vemos y nos entra una actitud arrolladora. Este ciclo se compone de tres fases conocidas como Intensificación, Explosión y Post-explosión. En el caso de detectar que nuestro enfado es acentuado y nos encontramos en la Intensificación, deberemos calmarnos. En el caso de alcanzar la Explosión es cuando recurrimos a la agresión y luego debemos afrontar la Post-explosión, que una vez en frío, nos arrepentimos de lo que hemos hecho.

A través de estas sencillas técnicas, podrás controlar un poco el enfado, pero no olvides que es un sentimiento que debemos sacarlo de vez en cuando para defender nuestros ideales o pensamientos.

Si somos un tanto agresivos a la hora de discutir o nos enfadamos con facilidad, entonces sí podríamos tener en cuenta estas técnicas que resultan tan útiles. Poco a poco utilízalas y piensa en ellas a la hora de notarte enfadado.

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