Técnicas para perder el miedo escénico

El miedo escénico muchas veces nos lleva a perder oportunidades que vale la pena aprovechar. Muchas veces estamos perfectamente capacitados, pero el miedo nos hace perder las oportunidades que realmente tenemos. Por esa razón hoy nos vamos a centrar en aprender algunas técnicas para perder el miedo escénico que sin duda nos ayudarán a realizar exposiciones y charlas frente a otras personas sin vergüenzas ni preocupaciones.

Técnicas para perder el miedo escénico

Preparar adecuadamente la exposición

Para perder el miedo escénico, primeramente es necesario que tengamos todo lo mejor preparado posible.

No sólo debemos tener en cuenta el tema del que vamos a hablar, sino que es esencial que lo organicemos todo de la mejor forma posible. Es esencial que tengamos claro que nada deberá quedar al azar, y en este sentido lo importante es tener muy claro que, no ya sólo se trata de una forma de conseguir una mejor exposición, sino que además también es de mucha utilidad para aumentar la seguridad en nosotros mismos y la confianza, lo que sin duda nos quita de encima un peso muy valioso.

En la actualidad contamos con sistemas tecnológicos muy interesantes a través de los cuales siempre tendremos a mano nuestra chuleta para consultar si en un determinado momento nos quedamos en blanco o dudamos de cualquier contestación.

Además también insistimos en lo importante que es organizar nuestro tiempo, es decir, vamos a dedicar unos minutos determinados a cada punto que tratemos, y para poder hacer frente a posibles imprevistos, marcaremos aquellos aspectos de los que podemos prescindir, de forma que si vemos que nos falta tiempo, simplemente sabremos al momento lo que podemos saltar sin que por ello nuestra presentación se vea afectada.

Ten claro que nadie es perfecto

Por muy serios o importantes que parezcan nuestros oyentes, deberemos tener muy claro que todos cometemos errores, y en la propia exposición también los vamos a cometer. El que expone y piensa que lo ha hecho perfecto es que ignora fallos muy posiblemente de la preparación. Todavía no ha salido un pianista, un violista, un orador, etc. que haya conseguido una actuación perfecta; ni ha existido ni existirá, por lo que debemos tener claro que un error no nos debe bloquear, sino que deberemos improvisar y seguir adelante, porque y repetimos, por muy serios e importantes que parezcan nuestros oyentes, lo van a entender a la perfección.

En este sentido, cuando nos equivoquemos, lo mejor que podemos hacer es reírnos de nosotros mismos y en general no dar importancia alguna. Si la metida de pata es muy marcada, una sencilla sonrisa y una frase corta afortunada incluso nos puede hacer ganar la simpatía de los presentes.

Pese a ello, por norma general, la mayor parte de errores que podamos cometer no van a llegar a ser ni apreciados, al contrario de la sensación que tendremos.

¿En qué estará pensando el público? Base para perder el miedo escénico

ERROR… Este es uno de los mayores errores que podemos cometer si queremos perder el miedo escénico. Lo que nos preocupa en este momento es la exposición, no la vida ni milagros de los demás.

Que cada uno piense lo que quiera, que para eso su mente es libre, que tu ocupación es y será demostrarte a ti mismo que realmente estás capacitado, no ya sólo para perder el miedo escénico, sino para conseguir la mejor exposición que nunca habías imaginado.

Todos los oradores pasamos por el mismo proceso, y todos hemos experimentado ese cambio tan fabuloso que nos hace entrar en el camino adecuado justo en el momento en el que somos conscientes de que conseguimos perder el miedo escénico. En ese instante sentirás euforia y te darás cuenta de lo que realmente vales.

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